Revista "Buenos Viajes "
En los pagos de San Antonio de Areco a 108 kilómetros de la Capital Federa, otra estancia se ha sumado al modelo de abrir sus puertas al turismo para pasar un día de campo, el fin de semana o llevar a cabo convenciones de negocios. Para el hombre de ciudad no hay nada mejor que una escapada donde la naturaleza ofrezca su refugio, y el campo es precisamente, uno de los espacios donde poder descansar y desconectarse.
Para hospedar a todo aquel que quiera disfrutar de la naturaleza, la paz del campo y la vida al aire libre, "El Rosario de Areco" ha adaptado las viejas instalaciones del casco, cuyo color ladrillo se destaca entre el verde de la sabia naturaleza.
El salón de conferencias, que tiene una capacidad para albergar ciento veinte personas sentadas, fue pensado para ofrecer un espacio no tradicional donde llevar a cabo reuniones empresariales en un ambiente ameno y distendido.
Cuando se realizan convenciones, se provee a los congresistas de todos los elementos que puedan necesitar, como proyector, pantalla y distintas máquinas con bebidas, y el escritorio con la computadora puede ser utilizado por quien así lo requiera como un lugar más reservado.
En la sala de estar, que funciona al estilo de un club house, es posible descansar en cómodos y mullidos sillones, leer, escuchar música y ampararse al calor del hogar.
El mobiliario, rústico y de madera, y la decoración son absolutamente campestres: los cuadros con motivos campestres, el "Martín Fierro", canastas con piñas y leños, frutas, fardos y arreglos de flores secas.
En el monturero están colgados en perfecto orden los tacos, los cascos, los recados e infinidad de objetos relacionados con cabalgatas, el polo y los equinos.
Cada construcción lleva el nombre de un santo diferente, fiel a la tradición religiosa de la familia de "El Rosario".
Uno de los detalles más pintorescos del lugar son los antiguos boxes que fueron transformados adaptando, por ejemplo, los viejos comederos como lavatorios.
Al realizar las reservas, los interesados son consultados respecto de lo que buscan encontrar en el lapso que se alberguen en "El Rosario", en donde todas las inquietudes son tenidas en cuenta a la hora de alojar huéspedes.
Es un hábito muy usual entre los extranjeros desear conocer como vive en el campo una familia argentina y querer, mientras dure su estadía, estar cerca de los dueños de casa- familia muy numerosa en este caso-.
Otros prefieren manejarse en forma más independiente, y algunos piden shows folclóricos.
En "El Rosario", se desarrolla la actividad agropecuaria y el manejo de hacienda de yeguarizos. Por esa razón, hay parideras con hermosos ejemplares equinos, boxes para padrillos y establos para potros, llamados potrancas.
Pero la principal característica del establecimiento es que allí llegan caballos mansos desde Corrientes que son preparados para la practica del polo, de cuya tarea se hacen cargo los hijos varones de la familia, quienes han formado su propio equipo y practican este deporte diariamente.
Para el uso habitual de la gente que cabalga (andar al paso, trotar y galopar) hay aproximadamente entre diez y doce caballos disponibles, y quienes posean condiciones polistas, podrán usar los pingos preparados para la practica.
Además de respirar un aire distinto al de la ciudad, atractivas opciones se ofrecen al visitante: caminar por las catorce hectáreas de parque, donde fueron plantados mas de 1500 árboles, recorrer el campo en carruaje antigüo, disfrutar de la piscina en verano y divisar-no cazar-liebres, comadrejas y lechuzas.
En el patio, con aljibe y horno de barro, se almuerza al aire libre al compás de los espectáculos musicales, y el quincho techado fue previsto para los días de "asado con lluvia". En el potrero, además de funcionar la cancha de polo, se pueden realizar distintas actividades ecuestres.
Son los mismos dueños, con ayuda del personal de la estancia, quienes atienden personalmente a las visitas y procuran brindar todo lo que este a su alcance.
En el pueblo de San Antonio de Areco pueden visitarse el tradicional Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, la antigua Pulpería La Blanqueada, los afamados talleres de artesanos que trabajan distintos materiales y el puente viejo. También hay canchas de tenis y golf para los más deportistas.